Estado, Gobierno y Régimen

Imagen tomada de FMM Educación Argentina

“homo homini lupus” : el hombre es el lobo del hombre. Esta frase de Thomas Hobbes inspira un debate filosófico y deja implícito un mensaje desalentador para algunos pero también prometedor para otros al referirse al hombre como una bestia peligrosa que dada ciertas circunstancias puede atacar a sus semejantes. Desalentador, ya que nuestra realidad es precisamente aquella, vivimos en un mundo donde la lucha del poder por el poder acapara casi todos los aspectos cotidianos de nuestra vida; el poder del saber plasmado en la academia, el poder económico promulgado en el libre mercado, el poder mediático anclado en el supuesto de la libertad de expresión, el poder político acuñado en unos cuantos partidos tradicionales, el poder religioso del clero conservador, en fin, nuestra historia antigua y la historia de nuestro presente se podría resumir en “la perene lucha hegemónica e indiscriminada de la sociedad por el poder”. Sin embargo, podemos hacer también una reflexión positiva sobre aquella frase; dada nuestra condición humana o de animal racional, estamos determinados a hacer de nuestras vidas una búsqueda constante de los medios más idóneos para evolucionar a seres superiores, con el fin último de tomar el control auténtico de una sociedad buena.

De esta manera, la problemática central del presente artículo será reflexionar sobre la organización del hombre en una sociedad. Además, puntualizar el grado de humanidad que podemos alcanzar en ciertas definiciones que nos orienten a comprender el rol esencial de las instituciones formales, el rol protagónico de la sociedad y el rol decisivo de los gobernantes en un contexto global. El objetivo general de este trabajo será consensuar y aterrizar empíricamente conceptos necesarios sobre: Estado, democracia, gobierno, régimen político, entre otros, mediante un profundo análisis comparativo que nos permita llevar a la praxis una función pública más humanista orientada hacia el bien común. Por otra parte, es nuestra intensión proyectar una visión amplia de los conceptos detallados anteriormente, contrastando a varios autores y concluyendo de manera lógica.

El trabajo detallado a continuación será divido en cuatro grandes segmentos. Primero, definición necesaria sobre Estado. Segundo, conceptualización de gobierno. Tercero, análisis sobre régimen y régimen democrático. Finalmente, concluiremos con una recopilación de los segmentos anteriores dejando implícita la relevancia que actualmente ocupa el manejo y la aplicación sana de los términos propuestos. Nuestra intensión será presentar una reflexión que motive a las sociedades del futuro asumir y ver al poder desde una óptica moderna, lo cual implica compartirlo empoderando a otros actores civiles.

I. Definición necesaria sobre Estado.-

Definir la palabra Estado es tanto más complicado como cuestionado a lo largo de la historia, tanto por sus orígenes como por su conceptualización. ¿El Estado existió desde siempre o es un fenómeno histórico que aparece en un cierto momento de la evolución de la humanidad? En primera instancia consideramos necesario definir el término sociedad, puesto que el Estado nace donde existe un grupo de individuos organizados para alcanzar metas comunes y quienes comparten algunos rasgos culturales particulares. Según Aristóteles “el núcleo originario de la comunidad social o política es la familia” , y con el estudio de las relaciones sociales entre los hombres, inician los estudios sobre la filosofía política y posteriormente de la ciencia política. No obstante, hacemos hincapié que tanto para Aristóteles como para Platón el Estado por su naturaleza nace antes que el hombre. Queda claro entonces que es necesario recurrir a los origines de la humanidad para comprender el verdadero origen del Estado; de momento conocemos que guarda estrecha relación con la sociedad, con las instituciones políticas y también con la historia de las doctrinas y las formas de pensamiento antiguo. Sin embargo, el concepto como tal fue recién introducido por Maquiavelo en la Edad Media, quien expresa que “Los Estados y soberanías que han tenido y tienen autoridad sobre los hombres, fueron y son, o repúblicas o principados…” , partiendo de ese concepto podemos inferir que un Estado debería estar conformado por tres elementos básicos: el pueblo, el territorio y el poder. Nuestro primer intento de definición clara sería entonces que –el Estado es un sistema social, asentado en un territorio propio, sujeto a un poder, el cual crea, define y aplica un orden para lograr el bien común–. Es interesante contrastar autores clásicos, quienes utilizan adjetivos similares, por ejemplo Bodino lo define como “un conjunto de familias y sus posesiones comunes gobernadas por un poder de mando según la razón”; en su definición encontramos a la sociedad plasmada en “el conjunto de familias”, al territorio o los bienes públicos cuando se refiere a “posesiones comunes gobernadas” y al uso de la fuerza cuando declara “un poder de mando según la razón” (nótese que Bodino le otorga un adjetivo especial al uso de la fuerza). Autores modernos como Weber también mencionan al uso de la fuerza legítima in-extremis y lo define como “la coacción legítima y específica. Es la fuerza bruta legitimada como “última ratio”, que mantiene el monopolio de la violencia.”. La cohesión es una característica muy común en la definición de Estado y va tomando relevancia según la época y el pensamiento ideológico de cada autor. Conforme Bobbio cita diversos autores, observamos una clara distinción entre el Estado “social” y el Estado “jurídico”, donde las leyes juegan un papel predominante al momento de perfeccionar el concepto, puesto que ya no solo hablamos de la relación entre el pueblo y el territorio, sino que también cuestionamos la legitimidad del poder y en algunos casos como Weber o Jellinek, se legitima el monopolio de la fuerza y la violencia. Históricamente se ha debatido entre los límites del poder entre la relación derecho y Estado, según Mortati “el Estado es un ordenamiento jurídico para los fines generales que ejerce el poder soberano en un territorio determinando, al que están subordinados necesariamente los sujetos que pertenecen a él”. Lo interesante de esta definición es la introducción de la palabra “soberanía”, que marca importante relevancia sobre la facultad de ser reconocido como la institución de mayor prestigio y poder en un territorio determinado. Kelsen también habla del Estado como un ordenamiento jurídico ya que el poder soberano se vuelve el poder de aplicar el derecho de manera legítima y eficaz. Inclusive, deja abierta la posibilidad de usar la fuerza, si es necesario, para respetar el derecho y consecuentemente al Estado. En esta definición el pueblo se convierte en el límite de validez personal del derecho del Estado. Kelsen menciona también que el Estado es una “técnica de organización social para lograr un objetivo”. En conclusión, “para que exista un Estado tiene que existir un poder capaz de tomar decisiones y emitir los mandatos obligatorios para sus habitantes en un territorio determinado” (Bobbio: 1989). Esto no quiere decir que el poder es ilimitado, pues según Bobbio los límites tienen una validez temporal y una validez material en cuanto existan elementos que no puedan ser sometidos objetivamente por el propio ordenamiento del Estado.

DESCARGAR DOCUMENTO COMPLETO AQUI

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s